Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo
Al enterarse de eso, Jesús se alejó en una barca a un lugar desierto para estar a solas.
Apenas lo supo la gente, dejó las ciudades y lo siguió a pie. Cuando desembarcó, Jesús vio
una gran muchedumbre y, compadeciéndose de ella, sanó a los enfermos.
Al atardecer, los discípulos se acercaron y le dijeron: «Este es un lugar desierto y ya se
hace tarde; despide a la multitud para que vaya a las ciudades a comprarse alimentos».
Pero Jesús les dijo: «No es necesario que se vayan, denles de comer ustedes mismos».
Ellos respondieron: «Aquí no tenemos más que cinco panes y dos pescados».
«Tráiganmelos aquí», les dijo.
Y después de ordenar a la multitud que se sentara sobre el pasto, tomó los cinco panes y
los dos pescados, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición, partió los panes, los
dio a sus discípulos, y ellos los distribuyeron entre la multitud.
Todos comieron hasta saciarse y con los pedazos que sobraron se llenaron doce canastas.
Los que comieron fueron unos cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños.
Canción Maravillas hizo en mí:
Maravillas hizo en mi, mi alma canta de gozo
pues al ver mi pequeñez, se detuvieron sus ojos
y él que es Santo y poderoso hoy aguarda por mi sí.
Mi alma canta de gozo, maravillas hizo en mi.
Maravillas hizo en mi, del alma brota mi canto
el Señor me ha amado, más que los lirios del campo.
Por el Espíritu Santo él habita hoy en mí, no cese nunca mi canto,
maravillas hizo en mí.
Por el Espíritu Santo él habita hoy en mí, no cese nunca mi canto,
maravillas hizo en mí.
Reflexionamos: Todo lo que ofrecemos a Jesús el lo multiplica, igual que hizo con el pan. Por que Dios ve la grandeza en las pequeñas cosas. El hace grande al que que es chico.
Muchas veces podemos pensar: “Lo que hago es muy poco, no ayuda de mucho” pero eso no es verdad. Si lo que hacemos, lo hacemos con Jesús presente en nuestro corazón siempre el va a hacer “maravillas” con esto.
En palabras de la Madre Teresa de Calcuta: “No importa lo que hacemos, sino cuánto amor ponemos en lo que hacemos. Lo que nosotros hacemos es solo una gota de agua en medio del océano, pero si no lo hiciéramos, el océano tendría una gota menos de agua”.
¿Que quiero darle a Jesús de mi vida para que Él la multiplique y haga maravillas con ella?
Por esta intención le pedimos a Dios y rezamos un padre nuestro.